Resumen




Vamos a describir nuestra propuesta de abordaje multidisciplinar en pacientes con tendinopatía calcificante del manguito rotador (TCMR).
Nuestro principal objetivo es conocer la evolución clínica de los pacientes sometidos a lavado percutáneo ecoguiado (LPE), evaluar las indicaciones y contraindicaciones de la técnica y las posibles complicaciones.


Introducción





La tendinosis calcificante del manguito rotador es una causa importante de dolor. Es producida por el depósito de cristales de hidroxiapatita en los tendones del manguito rotador con la consecuente inflamación reactiva que condiciona dolor agudo o crónico.


Las calcificaciones se pueden identificar como estructuras lineales hiperecogénicas con sombra acústica posterior y que se denominan calcificaciones pétreas. Sin embargo, también hay estructuras hiperecogénicas difusas, puntiformes, menos definidas y sin clara sombra acústica posterior, denominadas calcificaciones grumosas. Fig.1.


En nuestra revisión de 428 casos de los últimos 10 años se observa que las calcificaciones aparecen en pacientes con edades comprendidas entre 29 y 81 años, con mayor frecuencia en el periodo comprendido entre 41 y 60 años.
Se objetiva que un 62% aparecen en mujeres, mientras que un 38% aparecen en hombres.


No se ha conseguido demostrar relación causal directa con ninguna actividad laboral ni aclarar si se relacionan con alguna patología de base con nuestro estudio ni al revisar la literatura. En mi experiencia los pacientes suelen referir actividades laborales que incluyen movimientos repetitivos de la articulación 





y el uso de fuerza como limpiadoras, trabajadores de la industria metalúrgica o similar, mecánicos y conductores y conductoras de taxi o autobús.


La mayor parte de las calcificaciones se localizan en el tendón del supraespinoso, no obstante, también se pueden localizar en el tendón del infraespinoso y del subescapular, e incluso localizarse en varios tendones simultáneamente (Fig.2). Las calcificaciones pueden ser unilaterales o bilaterales, únicas o múltiples (Fig.3), y presentan un tamaño muy variable, entre 7 mm y 30 mm.