Resumen




Objetivos Docentes


Describir las características ecográficas de las lesiones dérmicas y subcutáneas, y determinar en qué casos la ecografía es diagnóstica o cuando es necesario completar el estudio con RM o biopsia.





Revisión del tema


Las lesiones subcutáneas y dérmicas son muy comunes en la práctica clínica. Habitualmente se manifiestan como lesiones palpables, y la gran mayoría (99%) son benignas. En muchos casos la inspección y palpación del clínico son suficientes. La ecografía es la técnica inicial a emplear si se requiere una técnica de imagen.


La extraordinaria resolución espacial de la ecografía en planos superficiales permite localizar con precisión las lesiones y analizar su tamaño, naturaleza (quística, sólida o compleja), morfología, definición de bordes y vascularización empleando el Doppler. El objetivo principal de la ecografía es identificar el pequeño porcentaje de lesiones agresivas, y minimizar el empleo de técnicas de imagen o procedimientos invasivos en los casos en los que la ecografía sea diagnóstica de lesión benigna. Deben utilizarse sondas lineales de alta frecuencia, ajustar el foco en la lesión, y si la lesión es muy superficial interponer una capa de gel. Determinar si la lesión presenta o no vascularización con el Doppler es clave, ya que un nódulo vascularizado puede ser neoplásico (benigno o maligno).


Es imprescindible conocer el aspecto de las distintas capas de la piel en ecografía. La dermis se identifica como una capa hiperecógena. El plano subcutáneo es hipoecógeno, con bandas onduladas ecogénicas desorganizadas en su interior correspondientes a los tabiques fibrosos entre los lóbulos grasos. Separando el plano subcutáneo del muscular visualizamos la fascia profunda como una línea hiperecógena. En el plano muscular se distinguen las bandas paralelas hipo e hiperecógenas correspondientes a los fascículos musculares.