Resumen




Objetivos Docentes


Familiarizar al clínico y al radiólogo con los distintos tipos y modelos de implantes metálicos y dispositivos neurológicos, cardiovasculares, etc... más frecuentemente utilizados y su contraindicación o no con RM, así como las directrices de seguridad que deben llevarse a cabo en la evaluación de pacientes con este tipo de dispositivos.


Revisión del tema


La mayoría de los materiales son diamagnéticos (oro, plata, platino, titanio, tántalo, tungsteno, aluminio y materiales cerámicos como el zirconio, aleaciones de silicona-nitrido, plexiglás, nylon, teflón), es decir, presentan un valor negativo muy pequeño de susceptibilidad magnética, aunque los primeros pueden producir cierta degradación de la imagen en los estudios de RM, es decir, son aceptables si no están presentes en el área a estudio. En su interior, el campo magnético tiende a ser ligeramente inferior que el campo magnético externo, pero en su conjunto no se ven alterados al ser colocados en un campo magnético. Estos materiales se denominan "compatibles" con las técnicas de RM. Los cuerpos cuya susceptibilidad magnética es mayor que cero se llaman paramagnéticos (cobre, níquel manganeso). El campo magnético en su interior es mayor que el campo magnético externo y por ello tienden a desplazarse a aquellas zonas en las que este es mayor. Un ejemplo de sustancia paramagnética es el gadolinio, utilizado habitualmente como agente de contraste en las imágenes de RM. Existe un tipo especial de materiales paramagnéticos, denominados ferromagnéticos (hierro), que se caracterizan por tener una susceptibilidad magnética muy elevada. Sus electrones se disponen de tal forma que en su conjunto son capaces de generar un campo magnético.


Las líneas de fuerza de un campo magnético van de un extremo a otro, de forma similar a como lo hacen en una espira por la que circula una corriente (Fig 1). Se dice que un imán posee dos polos, norte y sur, de manera que las líneas del campo magnético siempre parten del polo norte del imán y van a parar al sur. Los cuerpos ferromagnéticos constituyen lo que en magnetismo se denomina "imanes permanentes" y por tanto son incompatibles con las técnicas de RM. La magnetita es un ejemplo de material ferromagnético que puede encontrarse en la naturaleza. Dependiendo de si el campo magnético es generado por un material o por una corriente eléctrica, los imanes se clasifican en dos tipos: permanentes y electroimanes, los cuales a su vez pueden ser resistivos o superconductivos.





En 1997, la FDA (Food and Drug Administration) de los Estados Unidos, declaró la RM como una técnica con "riesgo no significativo", siempre que se use dentro de unos parámetros recomendados. Los incidentes relacionados con la seguridad en RM son numerosos, pero los incidentes graves o fatales son escasos. Posteriormente el American College of Radiology (ACR) elaboró unas recomendaciones de seguridad recogidas en el "Libro blanco de seguridad en RM". Existen dos sitios en internet sobre seguridad en RM que se actualizan continuamente y que se han convertido en referencias de seguridad de obligada consulta (www.mrisafety.com y www.radiology.upmc.edu/MRsafety). La comisión europea ICNIRP (International Comission on Non-Ionizing Radiaton Protection), establece los límites en los que debe operar un equipo de RM para garantizar la seguridad de los pacientes, en lo que respecta al campo magnético estático, intensidad de los gradientes, depósito calórico por radiofrecuencia (SAR) y nivel de sonido. La RM se ha vuelto una técnica de imagen imprescindible en muchas situaciones clínicas. Se puede realizar con seguridad en pacientes con determinados sistemas de marcapasos o DAI, siempre y cuando se realicen dentro de unos parámetros y supervisión adecuados. Se deben realizar en los casos en los que el potencial beneficio para el paciente sea evidente y cuando otras técnica de imagen alternativas no sean útiles o no estén disponibles. Teniendo en cuenta los potenciales efectos secundarios, es imprescindible revisar la historia clínica del paciente y las características del dispositivo implantado antes de proceder a realizar una RM. Los continuos avances en el desarrollo de dispositivos"RM-compatibles" son necesarios y mejorarán la seguridad de la RM (Fig 2 y 3).


Los riesgos asociados a la RM se atribuyen a uno o a una combinación de tres sistemas principales. Campos magnéticos estáticos potentes: como resultado de las interacciones ferromagnéticas, un objeto o dispositivo puede moverse, rotar o acelerarse hacia el imán. El "efecto misil" depende del tipo de imán y de la intensidad del campo generado, aunque la mayoría de dispositivos implantados actualmente son no ferromagnéticos o débilmente ferromagnéticos. Gradientes de campo magnético, son mucho más débiles que el campo magnético principal, los gradientes se activan y desactivan para producir variaciones lineales del campo magnético, pudiendo producir corrientes eléctricas en determinados dispositivos, así como una estimulación neuromuscular. Campos de radiofrecuencia, el principal efecto biológico del campo de radiofrecuencia es su efecto termogénico. Parte de la energía aplicada, será absorbida por el cuerpo y convertida en calor, la tasa de absorción específica (SAR) se expresa en w/kg, aumenta con la intensidad del campo magnético y varía con las diferentes secuencias. Los dispositivos metálicos pueden concentrar la energía de radiofrecuencia produciendo calor local, pudiendo inducir corrientes eléctricas en cables y alambres que podrían inducir arritmias en los marcapasos. Los pacientes con dispositivos cardiovasculares, serán los que deberán ser estudiados con más cuidado (Fig 4).