Resumen

Objetivos Docentes
Revisar y analizar los hallazgos radiológicos de TEP en estudios de AngioTC y la prevalencia de
complicaciones asociadas.
Revisión del tema
El tromboembolismo pulmonar (TEP) se define como una oclusión parcial o completa del lecho arterial
pulmonar ocasionada por trombos hemáticos procedentes, en un 90% de los casos, del sistema venoso
profundo de los miembros inferiores. Esta enfermedad, junto con la trombosis venosa profunda se engloba
bajo la denominación de enfermedad tromboembólica venosa (ETV). La coexistencia de ambas patologías
se produce hasta en un 50% de los casos.
El TEP constituye la primera causa de muerte intrahospitalaria prevenible y la tercera causa de
morbimortalidad cardíaca tras el infarto de miocardio y el ictus. Su amplio espectro de presentación clínica;
que engloba desde pacientes asintomáticos hasta el shock cardiogénico, provoca en algunos casos un
retraso diagnóstico que puede ser fatal. Por ello, es fundamental en los servicios de Urgencias tener alta
sospecha clínica, detectar la existencia de factores de riesgo y aplicar protocolos de probabilidad clínica,
que nos lleven a un diagnóstico precoz y a establecer un tratamiento lo más rápido posible.
Los principales factores de riesgo predisponenentes de TEP son: edad avanzada, antecedente de
enfermedad tromboembólica previa (TEP o TVP), cirugía reciente, neoplasias de órganos sólidos o
hematológicas, inmovilización, traumatismos,embarazo y puerperio, antecedentes personales o familiares
de hipercoagulabilidad y toma de fármacos (anticonceptivos orales, tratamiento hormonal sustitutivo,
antipsicóticos).
Los síntomas más característicos son la disnea aguda, el dolor pleurítico y la hemoptisis, sin embargo, la
presentación clínica es muy variable y no específica, abarcando desde casos asintomáticos u
oligosintomático, hasta síncope,insuficiencia respiratoria y muerte súbita. Por ello, aunque la valoración del
paciente por un clínico experto debe prevalecer, es conveniente la utilización de test de probabilidad clínica
que permitan establecer la necesidad de realizar exploraciones complementarias con fines diagnósticos. Las
escalas más conocidas y utilizadas son la de Wells y la de Ginebra que, junto con la combinación con el
dímero D, elevan la precisión diagnóstica. Cuando los modelos de predicción clínica sugieren una
media/alta probabilidad, se requiere la realización de una prueba de imagen para su confirmación.
Un diagnóstico preciso es esencial no sólo para reducir la tasa de mortalidad sino para evitar las
complicaciones de la terapia anticoagulante (hemorragias graves en el 10-15% de los pacientes).